A veces me llamo María, como el ave y sin lo virginal; en otras soy como tú me quieras llamar.
Y no, “amor” no ha sido mi nombre.
“Sometimes I am two people. Johnny is the nice one. Cash causes all the trouble. They fight.” —Johnny Cash
(via separatewith-comma)
Honorable Señor,
Evítenos la desdicha de corresponderos la sonrisa matutina cuando llega el momento de abandonar sus aposentos; no hemos de entablar relaciones más aquellas que nos obligan a intimar por la jornada nocturna, sin antes dejaros claro que mi labor a lado suyo no es el de satisfacerle, sino el de cumpliros con la firma y palabra que he dado a vuestra magnificencia celestial.
He de recordarle que jamás, bajo consigna alguna, habré de preparaos los neceseres que exige a su servidumbre o el colocarle el abrigo al permanecer frente a la puerta antes de partir a su puesto de honradez; habré, sin embargo, de brindarle un cariño afectuoso por causa de la posición social que ahora ocupo para salvaguardar las apariencias.
Al regresar a la morada, en mi calidad humilde, habré de esperaros al extremo de la mesa del comedor principal y, acto seguido a ello, deleitaré vuestros oídos con la conversación banal acordada para dicha situación. He de recordaros que amablemente me conducirá a la habitación y, con el mayor tacto de caballero, me pedirá extender sus deseos hacia mi falta de pudor para que así llegue usted a consumar el sagrado matrimonio; entonces, cual bella rutina que jamás habrá de ser pertubada, nos conducirá nuevamente al otro día.
Su venerable y sumisa mujer.
Night lights.
(via thingssheloves)
Esta será, por última vez, sólo una complacencia para ti, le dije con mi mente; aquello de matarse y quedar adolorido mientras le sonríes a la vida está de la jodida, ¡de la jodida! A pesar de que nunca lo he hecho, he de confesarlo, siempre quise agarrarte a bofetadas cuando me botabas por cualquier otro pendejo… merezco, aunque sea, una buena cogida con amor y dedicación, que sea con tiempo.
Ahí estaba una, como la cualquiera del pueblo, alzándose las faldas y desgarrándose las medias por un poquito de atención. Me comporté como una dama, decente y recatada, callada cuando me agarraste de la mano, sonrojándome por escucharte decir -por equivocación mía, no tuya- una grosería, escondida en la cocina mientras estabas con tus amigos o con una voz sumisa al momento de servir las bebidas en la charola de la fiesta y fingías ser el buen hombre, el que siempre quise tener.
“Él, hija mía, será tu bienaventuranza eterna”, dijo el sacerdote cuando nos unió. ¡Pendejo, jamás me avisó que era una desgracia ordenada por tu mismísimo Dios! Si esa es la gracia del cielo, que se la queden allá arriba, yo no la quiero. Volteaba a ver el reloj de la sala constantemente, era tormentoso escuchar las risas, las voces, los murmullos de la gente que llenaban la casa como si fuesen la peste de las ratas. Me suspendía en el aire en tanto vaciaba las botellas de vino espumoso, todo podría ser maravilloso si me hubiese escapado cuando podía, antes de que te aparecieras en mi puerta y mis padres me convencieran de ser tu mujer.
Jamás fui inocente, menos bien portada, pero sabía aparentar; ahora llevo en mis hombros el tiempo corrido en el que me he dedicado a ser lo que no he querido ser, en años de actuación continua. Quito, por si acaso, las veces que he tenido que ponerme a tu altura, obrando milagros para verme femenina y encantadora, incluyo las horas de peinado y maquillaje que esconden mis arrugas e imperfecciones, de dolor reprimido al pasar las angustias de la menstruación, del depilado y de las violaciones que has perpetuado a mi persona todas las noches, rapiditas y por no dejar.
Ni mi madre me preparó para esto, cabe recalcar que ella tampoco era una santa, estaba más cercana al parecido de un hipócrita arrepentido, de esos que se dan los golpes en el pecho después de pensar en vivir bajo sus convicciones pero terminan mamándosela a la vida. Sería mejor no meterla en mis problemas, ella ya lidió con los suyos. Es momento de salir de la cocina, a travesar el comedor para treinta personas -el mismo que usamos para desayunar, almorzar, comer, merendar y cenar todos los días tú y yo, el mismo que agradezco nos separe metros para no tener que escuchar tus estupideces y no sentirme culpable por sólo contestar “sí, mi amor”- y salir triunfantemente engalanada con una charola repleta de copas para tu séquito de idiotas que sólo quiere besarte los pies, entonces, tú podrás reír, alzar tu brazo hacia mí, yo daré un pequeño paso al tomar tu mano para posar juntos y dirás “he aquí a mi flamante y bella esposa”, como es la costumbre, para recibir mil aplausos.
Ya no puedo compartirte mis logros y disgustos –que junto a ti han sido muchos más los segundos que los primeros-, alrededor todo es inútil para mi espíritu… aunque “espíritu” de lo que un humano puede ser, es lo que queda de mí. Al llegar a la puerta de la sala quedé perdida por un instante, o eso creo que fue “un instante”, identifiqué perfectamente mi persona cual princesa de un cuento conformista, inerte como roca mientras los demás hacen y deshacen por ella, esperanzada en recibir un beso de salvación por parte de él… también sentí la mirada acusadora de tus invitados, la mano extendida hacia mí y tu rostro fúrico mal aparentado, aventé la charola de plata que nos regaló tu madre, las copas de fino vidrio se regaron cual gotas de lluvia en el mar, “¡A la chingada el mundo, no quiero ser la pinche bella durmiente!” grité como en suspiros y abandoné la sala.
(via separatewith-comma)
Um. Yes. My husband just put this song on. Just one of the many reasons I love him. A lot. Now it is time for bed. Night night all.
Lovely.
(via thingssheloves)
NO… wait, what?
(via separatewith-comma)
… but it’s the pelvic thrust that really drives you insane!
(via separatewith-comma)